El COPAO advierte del uso de los psicofármacos para el tratamiento de determinadas patologías

uso de psicofármacos frente a psicoterapias

La Sección Profesional de Psicología Clínica y de la Salud ha elaborado un decálogo que evalúa los riesgos y beneficios del uso de psicofármacos frente a las psicoterapias

La Sección Profesional de Psicología Clínica y de la Salud del COPAO ha emitido un decálogo sobre el uso de psicofármacos frente a las psicoterapias. El documento establece una comparativa en los casos de intervención ante patologías como la depresión, la ansiedad o el estrés. Se entiende por psicofármacos aquellos medicamentos destinados al tratamiento de la depresión, los ansiolíticos, los estabilizadores del humor o los fármacos antidemencia, por citar algunos ejemplos.

El documento se ha basado en diversos estudios en la materia. Y pone de manifiesto que aunque los psicofármacos pueden ser útiles para el tratamiento de patologías como las crisis agudas, la esquizofrenia, la depresión crónica o el trastorno bipolar de la personalidad, la terapia presenta eficiencia a corto y largo plazo para el tratamiento de otras afecciones y estas mismas. Y es que, tal y como se explica desde la Sección Profesional, “en estos casos también es conveniente combinar los fármacos con la psicoterapia”.

El Coordinador Provincial en Granada de la Sección, Juan Manuel Guiote Gregoris, ha alertado que “en casos de fobias o ataques de pánico, el tratamiento farmacológico puede ser contraproducente y restar efectividad a la terapia”.

El riesgo de dependencia de los psicofármacos

Por otro lado, el documento pone de manifiesto que “el uso de psicofármacos frente a las psicoterapias suele ser más costoso, a la larga“. Sobre todo, en aquellos casos en que el tratamiento se prolonga de por vida. Y es que hay que destacar la tolerancia que generan los tratamientos con fármacos y el efecto rebote si se dejan sin pauta médica.

Finalmente, destacan los problemas de dependencia reflejados en numerosos estudios. “Todos conocemos casos de personas que no pueden dejar de tomar determinados ansiolíticos para conciliar el sueño, por ejemplo”, ha explicado Guiote Gregoris.

Frente a todos estos perjuicios, la Sección Profesional del COPAO ha destacado que, por el contrario, “las terapias psicológicas reducen la sintomatología y previenen de recaídas“. Y es que “ayudan al paciente a desarrollar estrategias y habilidades para afrontar las problemáticas que surgen a lo largo de la vida”.

Las psicoterapias también están especialmente recomendadas para personas que padecen enfermedades de carácter crónico. Es el caso de la fibromialgia, el síndrome del colon irritable, la artritis o la diabetes, por citar algunos ejemplos. En este sentido, no hay que olvidar los recientes estudios al respecto que indican que entre el 10% y el 20% de las personas que padecen una enfermedad crónica padecen depresión.

Efectos secundarios del uso de psicofármacos frente a las psicoterapias

El decálogo también incide en los numerosos efectos secundarios de los psicofármacos. Es el caso de desarrollo de problemas cardíacos, gastrointestinales, psíquicos -sedación, alteración cognitiva de la memoria a corto plazo, insomnio, parkinsonismo o cefaleas. “Buena parte de estos efectos secundarios dan lugar a que se receten otros medicamentos para tratarlos y a otras patologías que requieren nuevos ”.

Por su parte, las terapias psicológicas, además de no presentar efectos secundarios, promueven los hábitos de vida saludables y empoderan a las personas. Y es que, al sentirse artífice de su proceso de recuperación, el paciente mejora su autoestima y autoconocimiento. Unos beneficios que ayudan a reducir las visitas al médico y los casos de hospitalización. Dos factores que contribuyen a incrementar el gasto en salud pública.

Más profesionales en el sistema público de salud mental

Según la Sección de Psicología Clínica y de la Salud del COPAO, uno de los principales perjuicios de las psicoterapias “reside en la actual falta de profesionales de la Psicología en salud pública“. A día de hoy, “quien puede permitírselo, se paga un psicólogo y quien no, como mucho, tiene acceso a un tratamiento farmacológico prescrito en Atención Primaria”. En cambio, “los psicofármacos son de fácil acceso, se recetan automáticamente en Atención Primaria”

En este sentido, se ha destacado “la importancia de incorporar profesionales en Atención Primaria de Salud, en Educación y en Servicios Sociales“. De lo contrario, “seguiremos manteniendo el actual modelo de salud mental pública que es una auténtica fábrica de demandantes de psicofármacos”, ha concluido el colectivo.