“El remedio para el suicidio no sólo consiste en recetar psicofármacos sin más”

incremento suicidios tras pandemia

Entrevista con Flor Zaldívar Basurto

Los casos de suicidio, debido a la pandemia, crecen hasta cifras que los expertos tildan de “realmente preocupantes”. Ante esta situación, se hace más que necesaria una intervención y la puesta en marcha de medidas encaminadas a la prevención de este tema silenciado, durante mucho tiempo, en las esferas políticas y públicas. Hablamos sobre el suicidio con Flor Zaldívar Basurto, Psicóloga Clínica, Profesora Titular del área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Almería (UAL) y Colaboradora de la Unidad de Atención Psicológica de la UAL.


Catalunya ha advertido que, en el último trimestre de 2020, se incrementaron los casos de suicidio en un 27%, siendo los niños y los adolescentes los más afectados. ¿Se puede decir que la pandemia de salud mental ya está aquí?

Sin entrar en las cifras concretas, lo cierto es que las tasas de suicidio llevan siendo muy altas durante mucho tiempo. Esto supone un problema social y de salud de primera índole. De hecho, el suicidio es una de las diez primeras causas de muerte a nivel mundial. Entre los jóvenes, es la primera o segunda causa de fallecimiento en los países occidentales. Así que, en mi opinión, sí se podría decir que la pandemia de salud mental ya está aquí. De hecho, estaba aquí antes de la Covid19 aunque ahora, probablemente, haya aumentado por razones obvias. También han aumentado los factores de riesgo en las personas vulnerables, especialmente en los y las jóvenes y en las personas ancianas.

Este incremento en las cifras de suicidios ¿se debe a la pandemia y a las restricciones o se trata más bien de una acumulación de factores y de cosas que no se han hecho bien?

La pandemia ha tenido claras consecuencias en la incidencia de los problemas emocionales y, por ende, el suicidio. Y es que algunos factores, como es lógico, influyen en esta problemática. Las limitaciones en el nivel de actividad, el aislamiento social, la incertidumbre, el estrés, las limitaciones en el ocio y el tener que convivir con el núcleo familiar -sentirse “atrapado entre cuatro paredes”-, etcétera. En el caso de la adolescencia, las crisis familiares son muy frecuentes y uno de los factores de riesgo para los y las menores. Las restricciones, en estos casos, han favorecido un incremento del tiempo de conexión a Internet. Ello implica también un mayor riesgo en cuanto a adicciones, ciberacoso y el contacto con foros y videojuegos relacionados con el suicidio.

Es importante tener en cuenta que la conducta suicida es multicasual y que implica una constelación de diversos factores de riesgo: internos, externos y de diversa índole o naturaleza. Aquí podemos englobar desde problemas personales y emocionales hasta familiares, escolares, relacionales, económicos o sociales, por citar algunos ejemplos. 

“Es importante que los/as Psicólogos/as Generales Sanitarios/as se incluyan en Atención Primaria para garantizar una necesaria y gratuita asistencia en salud mental”

El incremento de los casos de suicidio en España, ¿se podría decir que es un fracaso del sistema?

El sistema ha fracasado porque, hasta no hace mucho tiempo, se ha considerado el suicidio como un tabú del que no se debía hablar. Se creía que, por silenciarlo, no existiría el problema. Debemos reconocer, en este sentido, que somos una sociedad hipócrita. Hay que hablar del suicidio porque podríamos decir que está en nuestro ADN y, de una manera u otra, todos y todas hemos pensado en él en algún momento de nuestra vida. Hablar de ello es la única manera de prevenirlo, de evaluar sus detonantes, claves, signos y causas para ponerle remedio. Y este remedio no pasa precisamente por recetar psicofármacos sin más. Éstos silencian o amortiguan el sufrimiento, en el mejor de los casos, pero no solucionan los problemas, las vicisitudes o crisis por las que las personas atravesamos en determinadas situaciones y que nos desbordan y en que necesitamos la ayuda de profesionales expertos y expertas.

Hay que tener en cuenta que el suicidio es el último eslabón de una crisis vital en toda regla. Ésta tiene un sentido y no hay que ocultarla. También hay que tener en cuenta que el mayor acceso a los psicofármacos es un factor de riesgo para el suicidio. 

crecen suicidios tras la pandemia
Según los datos más recientes, los hombres tienen una mayor predisposición a cometer suicidio que las mujeres

Las cifras son, como decíamos, verdaderamente preocupantes ¿Hemos tocado techo o todavía nos espera lo peor?

Todo depende de lo que nos depare el futuro. Depende, en parte, de la pronta o no superación de la crisis económica, del control de la Covid19 y, por supuesto, del adecuado tratamiento emocional que se procure a las personas. 

A la espera de que se materialice el tan anunciado Plan Estratégico de Salud Mental 2021 ¿Qué medidas de urgencia cree que se deberían adoptar?

Es importante erradicar el tabú del espectro suicida. Hay que incluir también planes de prevención del suicidio en las escuelas y universidades, así como iniciativas comunitarias de sensibilización a la población en general. Otra medida urgente y fundamental es que los/as Psicólogos/as Generales Sanitarios/as se incluyan en Atención Primaria. Esto último es importante para procurar la necesaria, gratuita y urgente atención a las personas que lo necesitan y prevenir las altas tasas de suicidio. Todas estas medidas facilitarían que esta problemática no se medicalizase, tal y como ocurre en la actualidad, y sea tratada por medio de los/as profesionales adecuados. 

El sistema ha fracasado porque, hasta no hace mucho, se ha considerado el suicidio como un tabú

Entre los/as niños/as y adolescentes las cifras son muy alarmantes ¿Qué puede llevar a un/a menor a intentar suicidarse?

Ser menor o adolescente es un factor de riesgo en sí. Esta etapa de la vida engloba muchos factores precipitantes o de riesgo porque estamos hablando de un periodo de crisis vital que acarrea mucha inestabilidad. La infancia es también una etapa de gran vulnerabilidad. Algunos factores de riesgo también atizan de forma importante en estas etapas. Es el caso de la capacidad limitada de los/as adultos/as para resolver problemas; el abuso de sustancias; escaso control de los impulsos o una mayor vulnerabilidad psicológica. Los problemas familiares y las figuras de autoridad, así como las crisis amorosas tienen un papel importante. Hay que destacar también la soledad, la presión en entornos como el escolar o el grupo de iguales. Finalmente, no hay que olvidar los posibles casos de maltrato, bullying, rechazo o abuso que sufren muchos/as menores. 

crecen suicidios tras la pandemia
A día de hoy, el suicidio es una de las principales causas de suicidio entre los jóvenes de los países occidentales

¿Cómo debe tratarse a una persona que ha cometido una tentativa de suicidio o que presenta ideas suicidas?

En primer lugar, hay que hablar de ello sin tapujos y comprehender todas las circunstancias que le han llevando a dicha situación. Es necesario validar y empatizar con su experiencia y sufrimiento. Aunque cada caso es único, después se suelen realizar las “intervenciones en crisis” para reducir el riesgo. Posteriormente, habrá que evaluar detenidamente el caso y diseñar una intervención psicológica ajustada a sus necesidades. 

Así, en general, se trata de facilitar a las personas el acceso a los servicios sanitarios de crisis para reducir sus factores de riesgo y potenciar los de protección. 

Un estudio reciente del Hospital Provincial de Castellón y la Universidad Cardenal Herrera revela que las personas fumadoras tienen 2’5 veces más predisposición al suicidio. ¿Hasta qué puto es esto determinante? ¿Cree que, de ser así, se debería tener en cuenta en los programas de prevención?

En mi opinión, el tabaquismo no es causa ni factor de riesgo directo. Si hay investigaciones que han encontrado esa relación creo que su explicación puede residir en que el tabaquismo puede ser un factor indirecto o correlato del suicidio. Nada más. En este sentido, la adicción al tabaco está asociada a otras comorbilidades como otras adicciones, enfermedades crónicas, afecciones coronarias y pulmonares, etcétera. Además, las adicciones en sí aumentan el riesgo de suicidio.